Juego y literatura:
territorio de la ficción


por Virginia Mórtola / 6 de Febrero de 2025





Ilustración: Angelina Montero


El juego y la creación literaria forman parte de un mismo territorio, un territorio donde habita la ficción. Y son tan importantes como el desayuno y los abrazos.

Niñas y niños, mientras juegan: imaginan, la fantasía ordena y desordena el mundo a su antojo: pueden ser un tornado que arrastra hojas. Y, también, la hojita arrastrada por los vientos. Porque jugar supone una toma de posición: un pasaje de la pasividad a la actividad, una elaboración de lo sucedido donde participan los afectos, el intelecto, la fantasía y todo el cuerpo.

Es así que, la expresión «es juego de niños» que parece referir a algo sencillo, fácil, casi sin importancia e incluso puede ser despectiva; está muy alejada de la relevancia que el juego tiene para niñas y niños, y desconoce todos los procesos, internos y externos, que se despliegan en el momento de jugar, así como la trascendencia que tiene en el desarrollo.


A través del juego descubrimos el mundo



El bebé juega con las primeras letras mientras balbucea y así se va apropiando del lenguaje, y a través del placer del movimiento conoce su cuerpo.

Mientras los niños y las niñas juegan descubren, conocen, luego imaginan para transformarse en creadores.



Y, jugando, su mundo se amplía



Antropólogos, psicólogos, sociólogos, pedagogos, etnólogos, psicomotricistas y más expertos, han expresado sus ideas sobre el juego. Johan Huizinga -filósofo e historiador neérlandes-, en su libro Homo Ludens (1938) dice que a la nominación Homo Sapiens y luego Homo faber , hay que agregar la de Homo ludens , tan esencial. Sostiene que la cultura humana brota del juego, porque el juego está lleno de sentido.

«Las grandes ocupaciones de la convivencia humana están impregnadas por el juego. Tomemos, por ejemplo, al lenguaje, este primero y supremo instrumento que el hombre construye para comunicar, enseñar, mandar; por el que distingue, determina, constata: nombra. (…) Tras cada expresión de algo abstracto hay una metáfora, y tras ella un juego de palabras. Así, la humanidad se crea constantemente su expresión de la existencia, un segundo mundo inventado, junto al mundo de la naturaleza» (Alianza, 2007:16)

Así, se crearon mitos con los que el hombre primitivo explicó lo terrenal y lo anudó a lo religioso. En cada una de esas caprichosas fantasías con que el mito reviste lo existente juega un espíritu inventivo. Y para reverenciar a sus dioses realizó cultos y ritos, que también implican un espíritu muy lúdico.



A través del juego el ser humano se introduce en la cultura



Donald Winnicott -pediatra y psicoanalista inglés- en su libro Realidad y juego (1971), dice que el juego tiene un lugar y un tiempo. El lugar es un espacio potencial -espacio transicional- entre el mundo interior y el mundo exterior. Contiene una paradoja que se debe aceptar, tolerar y no resolver. Y afirma que, en el juego, y solamente en el juego, las personas están en libertad de ser creadoras, pueden descubrirse, conocerse; pero. para que se produzca, requiere relajamiento en un ámbito de confianza.



¿La literatura?



La literatura en la primera infancia incluye todas las formas del lenguaje: oral, escrito y no verbal. La piel, el tacto, la música de las voces, el movimiento. Todas las lenguas tienen canciones de cuna, juegos con las manos y los dedos que son patrimonio cultural. La atención y el juego de los bebés se centran en la sonoridad, la música de las palabras son los primeros registros de la poesía.
A medida que el lenguaje verbal otorga poderes de abstracción y de imaginación, la ficción les ofrece historias para nombrar sus dramas. Y descubren que existe un lenguaje distinto al cotidiano. Un lenguaje que no solo es práctico y da orden, sino que juega con la ficción. Ficción que también se produce en los intercambios entre el bebé y sus seres queridos. La madre que juega a que la cuchara es avioncito, convierte ese objeto metálico en otra cosa, le da un nuevo significado y atributos diferentes a los de su funcionalidad de cuchara. Gianni Rodari llama a estos juegos «la fantástica casera», uno de los principios esenciales de la literatura y la ficción que se presentan como juego compartido.

Walter Benjamin (1928)en el capítulo Juguetes y juegos , en Escritos . La literatura infantil, los niños y los jóvenes , (Nueva visión 1989:94), escribe: «El juego y ninguna otra cosa es la partera de todo hábito. Comer, dormir, vestirse, lavarse, tienen que inculcarse al pequeño en forma de juego, con versitos que marcan el ritmo. El hábito entra en la vida como juego; en él, aun en sus formas más rígidas, perdura una pizca de juego hasta el final».
Y Freud, en El poeta y los sueños diurnos (1907), dice que el juego es la ocupación favorita y más intensa del niño. Y que todo niño que juega se conduce como un poeta creándose un mundo propio, o, más exactamente, situando las cosas de su mundo en un orden nuevo, grato para él. Sería injusto en este caso pensar que no toma en serio ese mundo.
Además, en el tiempo del juego los minutos y las horas de los relojes no miden la experiencia, porque habitamos un espacio diferente. Sus leyes y las del cuento son las mismas, forman parte del espacio que Graciela Montes llamó «frontera indómita» y que se parece mucho al espacio que Winnicott describe para el juego. Un espacio que es frontera entre la ficción y la verdad. Una zona donde se construye, infatigablemente, lo posible y se recrea lo vivido.



Recreo



Juego y literatura, son aliados del recreo, en su doble acepción, que viene del latín recreare : crear de nuevo, hacer revivir, restablecer, reanimar, reparar o vivificar los ánimos y las fuerzas.

Todas las artes tienen un espíritu lúdico que involucra la curiosidad, el descubrimiento y diversos modos de comprender la existencia. Y es deseable el carácter lúdico y creativo de la vida laboral para no ser meros autómatas reproductores de cosas o acciones. Antonio Muñoz Molina en las conferencias: «Cuatro divagaciones sobre la realidad de la ficción» (1991) se pregunta qué parte de ficción hay en la realidad, qué parte de realidad hay en la ficción.«¿Por qué razón alguien se queda mirando fijamente una pantalla o una página o los labios de un narrador y cancela durante horas o minutos el espacio y el tiempo exteriores y ve con más claridad a un personaje inexistente que a un hombre real?» Y responde que no se trata de una sofisticada preocupación literaria sino de un estupor tan compartido que se trasluce en el habla común. Cuando ocurre algo inesperado o sorprendente, decimos «parece mentira». Oímos hablar de un «amor de novela», de una «casa de película», de personajes de la literatura o del cine que parecen reales. Más de uno ha dicho: «si contara mi vida sería una novela».

La ficción no puede ser vista como un mero accidente en la evolución humana, un lindo e inútil artificio, o una chispeante fuente de entretenimiento. Por el contrario, la ficción surge a partir del mismo proceso que nos permite construir el mundo y, en especial, concebir las ideas que tenemos de los demás y de nosotros mismos. Sin ficción no hay realidad y no hay realidad sin ficción.




Bibliografía


Benjamin, Walter: "Juguetes y juegos" (1938).

Freud, Sigmund, El poeta y los sueños. Obras completas Tomo II . Amorrortu, 1996.

Huizinga, Johan: Homo ludens, Alianza, 2007.

Lodge, David: El arte de la ficción. Ed. Península, 2011.

Montes, Graciela, La frontera indómita. FCE, 1999.

Montes Graciela, Buscar indicios, construir sentidos. Babel, 2017.

Rodari, Gianni: Gramática de la fantasía. Kalandraka, 2020.

Winnicott, Donald: Realidad y juego. Gedisa, 1993.